Los várices son dilataciones de las venas del sistema superficial y que se manifiestas como venas tortuosas y que sobresalen. Habitualmente se acompañan de malestares en las extremidades como son dolor, cansancio, edema (hinchazón). También puede haber cambios de coloración en la piel (oscurecimiento), induración e inclusive pueden llegar a producir una úlcera.

Lo mas frecuente es que fallen los aparatos valvulares de las venas, los que son verdaderas compuertas que impiden que la sangre se devuelva hacia abajo (es decir evitan el reflujo). En esto hay un componente genético importante. Al refluir la sangre en las venas, estas se dilatan y se hacen tortuosas, dando la apariencia típica de la enfermedad.

En múltiples estudios se ha demostrado que la enfermedad venosa crónica es hereditaria. Esto no significa que una hija de una paciente con várices necesariamente los va a tener, pero si tiene alta probabilidad.

En general no. La excepción la constituyen aquellos lugares donde las tecnologías para realizar los procedimientos endovasculares (como el láser o radiofrecuencia segmentaria) no estén disponibles. Actualmente se ha demostrado que los procedimientos mínimamente invasivos son más seguros y tienen mejor resultado a largo plazo, vale decir tienen menos riesgo de morir producto de una complicación de la cirugía y tienen menos posibilidades de recurrencia (que vuelvan a salir los várices). Por supuesto son mas estéticos ya que no hay cortes en la piel y el post procedimiento habitualmente no duele (al menos con la radiofrecuencia segmentaria)

Lo mas aceptado en la actualidad para el tratamiento de los várices es la termoablación endovascular, la que puede realizarse a través de láser o idealmente con radiofrecuencia segmentaria. En nuestra institución somos usuarios de esta última ya que obtenemos mejores resultados en el post procedimiento inmediato, es decir prácticamente sin dolor ni equimosis (moretones) en la zona termoablada.

Con las técnicas actuales la posibilidad de recurrencia es muy pequeña. Lo que si debemos saber es que la enfermedad venosa crónica tiene un importante componente hereditario, por lo que puede progresar, es decir pueden aparecer nuevas várices en otros lugares no relacionados con los vasos que tratamos.

Con la cirugía convencional, la vena safena seccionada produce verdaderos brotes que se unen con otras venas y reconstituyen largos segmentos varicosos. En algunos países europeos se ha visto que la cirugía venosa mas frecuente es la de las recurrencias. Es así como en la actualidad debemos una disculpa a las pacientes que decían ¡me operé y me salieron várices nuevamente!. Bastante de cierto había en sus palabras.

Afortunadamente en la actualidad no es así y es muy rara la recurrencia de las venas tratadas.

Sí, y en la actualidad el tratamiento es bastante satisfactorio, se hace tratando las raíces (venas reticulares) con microespuma y las arañitas propiamente tales con láser transdérmico. Hay que comentar que el operador debe ser muy experto para poder obtener excelentes resultados y además debe contar con el mejor equipo de láser idealmente.

Definitivamente no. En la mayoría de los casos producen síntomas molestos como ardor, picazón, cansancio de predominio vespertino. Los pacientes relatan que en algunas oportunidades les cuesta conciliar el sueño y no encuentran donde colocar sus piernas.

Por otro lado las clasificaciones internacionales de enfermedad venosa reconocen a las telangiectasias como una entidad patológica.